El dolor siempre ha sido algo inherente a muchas patologías, hasta el punto de que en muchos casos es el único síntoma que conduce al paciente a buscar asistencia sanitaria.

La postura de la medicina hacia el dolor ha ido cambiando con el tiempo: desde la inevitabilidad del mismo hasta la concepción actual en la que el dolor sea agudo o crónico, es un síntoma que debe ser tratado en sí mismo, hasta el punto de que cada vez más hospitales cuentan con Unidades del Dolor.

Otro ejemplo es el momento del parto. La concepción clásica de que el parto tenía que ser inevitablemente doloroso ha dado paso a la práctica generalización de la analgesia epidural en las salas de partos.

En el caso del paciente ingresado en el hospital, la administración de fármacos analgésicos por vía intravenosa es un tratamiento común contra el dolor, ya sea postoperatorio, postraumático o consecuencia de alguna dolencia.  Sin embargo, lograr el equilibrio a la hora de prescribir la dosis de analgésico, de tal modo que el paciente no sienta dolor (o éste sea menor) sin que la administración de analgésicos en exceso tenga consecuencias negativas, sigue siendo un proceso complejo, dado que la percepción del dolor es un elemento subjetivo y difícilmente parametrizable: El médico sólo puede saber cuánto dolor siente el paciente por lo que éste refiere, pero no hay forma de medirlo cuantitativamente de forma independiente.

En cualquier caso, la presencia de dolor genera un estrés en el organismo del paciente que puede retrasar el tiempo necesario para su recuperación, por lo que el hecho de que se sienta mejor redunda en una estancia más corta en el hospital.

Analgesia controlada por el paciente, un gran avance en el tratamiento del dolor.

Las bombas de infusión Chroma de arcomed incorporan la última tecnología en lo relativo al control del dolor, permitiendo que sea el propio paciente, dentro de los límites previamente fijados por el médico, el que pueda solicitar bolos de medicación analgésica, teniendo así el control del dolor en función de su propia percepción del mismo. Esto permite que el paciente se sienta más confortable al tiempo que reduce la necesidad de asistencia in situ por parte del personal del hospital.

Existen varios sistemas de control del dolor por parte del paciente, todos ellos incorporados en las bombas arcomed Chroma:

    • Analgesia controlada por el paciente (PCA): El paciente solicita bolos de analgésico utilizando un pulsador conectado con la bomba de infusión. En el caso de pacientes que tienen sus miembros superiores inmovilizados, arcomed ofrece la posibilidad de utilizar el revolucionario ArcoAir PCA Switch, un dispositivo que se sitúa cerca de la boca del paciente mediante un brazo articulado y que le permite activar bolos de paciente simplemente soplando a través del dispositivo.

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    • Analgesia epidural controlada por el paciente (PCEA): En el caso de las salas de partos, es la propia paciente la que, de modo similar, puede solicitar bolos de analgesia epidural en función del dolor que percibe.

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Tanto el volumen que se infunde en cada bolo de paciente como el tiempo de bloqueo entre bolos (durante el cual la bomba ignorará las posibles solicitudes de bolos) así como los límites máximos en las dosis de analgésico son determinados por el médico y programados previamente en la bomba de infusión para evitar el eventual riesgo de sobredosificación.

En arcomed creemos que la seguridad, pero también asegurar el máximo bienestar del paciente, son pilares básicos de una atención sanitaria de calidad.