La introducción de la analgesia epidural en las salas de partos supuso un avance fundamental en un momento de la vida de las mujeres que es, a la vez, traumático y feliz.  Hoy en día la analgesia epidural está prácticamente generalizada en las salas de partos de todos los hospitales, al menos en los países más desarrollados.

Esta analgesia no sólo permite la disminución o eliminación de la sensación de dolor durante el parto; además contribuye a reducir significativamente el nivel de ansiedad de la madre, mejora la oxigenación materna al reducir la hiperventilación y permite la utilización de técnicas instrumentales o la realización de partos por cesárea sin tener que recurrir necesariamente a la anestesia general.

Evolución de la técnica de analgesia epidural

La técnica de analgesia epidural también ha ido evolucionando y perfeccionándose con el tiempo. De la administración manual de bolos mediante jeringa se ha pasado a la infusión continua mediante catéter y bomba de infusión. Ha sido precisamente la evolución tecnológica de las bombas de infusión la que ha permitido  desarrollar nuevos modos de administración como: la analgesia epidural por bolo programado intermitentemente (Programmed Intermitent Epidural Boluses, o PIEB) y la analgesia epidural controlada por el paciente (Patient-Controlled Epidural Analgesia, o PCEA).

Tanto la PIEB como la PCEA no serían posibles sin la existencia de bombas de infusión inteligentes o ‘smart pumps’ como las de la serie Chroma de arcomed y los diferentes modos de funcionamiento (entre los que se cuentan ambas técnicas) que éstas ofrecen.

Las bombas arcomed Chroma, trabajando en modo PIEB, permiten programar una infusión de base si se desea y bolos intermitentes. Además, la paciente puede demandar bolos adicionales (PCEA). Cuando esto sucede, se establece un tiempo de bloqueo entre el bolo demandado por la paciente y el siguiente bolo programado De este modo se evita el riesgo de sobredosificación.

PIEB vs. Infusión continua

La analgesia epidural mediante la infusión de bolos programados intermitentemente ha demostrado no sólo su eficacia a la hora de controlar el dolor, sino ciertas ventajas sobre la analgesia epidural por infusión continua:

  • Menor consumo de fármacos. Especialmente cuando se la combina con PCEA.
  • Reducción de la incidencia de bloqueo motor tras la analgesia epidural y otros efectos secundarios, así como tiempos más cortos de recuperación.
  • Algunos estudios señalan una menor incidencia de partos instrumentales con el uso de la PIEB (Capogna, Camorcia et. al).
  • Mayor satisfacción subjetiva de la madre, al poder controlar hasta cierto punto su propio dolor. Esto incide significativamente en la percepción de calidad de la atención y cuidados recibidos durante el parto.