La tarea principal de un hospital es dar la mejor atención sanitaria posible, lo que incluye tratar adecuadamente las patologías de los pacientes. Cuando hablamos del término “eficiencia hospitalaria” podría parecer que hablamos de cuestiones económicas, pero, aunque un hospital no es una fábrica, sí debe cumplir con su función de forma eficiente. Por tanto, la eficiencia hospitalaria no sólo se mide en términos económicos, sino en otros muchos indicadores, como la cantidad de pacientes tratados, el tiempo medio de ingreso de un paciente o el número de procedimientos quirúrgicos, tratamientos y pruebas diagnósticas realizadas.

Los recursos de cualquier hospital son limitados, y la presión asistencial es alta, independientemente de si se trata de centros públicos o privados. Todo ello conlleva que el tiempo sea un factor determinante en la eficiencia de un hospital: cuanto más tiempo tenga disponible el personal para atender a pacientes, más eficiente será.

Además, el tiempo es un factor crítico en determinadas áreas, como Urgencias o UCI, donde cada segundo es vital cuando la vida de una persona está en juego.

La tecnología, cada vez más presente en todas las áreas de los hospitales, está orientada no sólo a disponer de más y mejores medios diagnósticos o terapéuticos, sino también a que muchos de los procedimientos que se realizan habitualmente puedan efectuarse más rápido. Si tomamos como ejemplo la evolución de los quirófanos, tanto en las técnicas quirúrgicas como en los dispositivos empleados (donde ya se están utilizando robots controlados por el cirujano desde un puesto de mando por la precisión que aportan y la rapidez en la recuperación del paciente, al precisar menor número de incisiones) observamos que la implantación de tecnología no sólo ha conseguido mejorar la calidad de las intervenciones, sino que reduce considerablemente el tiempo de ingreso, dejando camas disponibles para otros pacientes con mayor rapidez. Es un claro ejemplo de win-win: el paciente gana en confort y reduce las molestias, y el hospital gana en tiempo y recursos.

¿Cómo ayuda arcomed a la eficiencia hospitalaria?

Nuestras bombas de infusión Chroma están diseñadas con esa filosofía win-win: el paciente gana en confort y seguridad, y el hospital ahorra tiempos y recursos. Veamos los aspectos clave en los que las bombas Chroma pueden ayudar a mejorar la eficiencia en un hospital ahorrando tiempos:

  • Tiempo de puesta en marcha: El inicio rápido de la infusión que caracteriza a nuestras bombas supone ganar valiosos segundos. Además, previamente a la puesta en marcha en sí, la programación de la bomba se realiza de manera intuitiva mediante una pantalla táctil en color de alto contraste, evitando la tradicional navegación mediante menús, lo que supone un acceso mucho más rápido a las funciones deseadas.
  • Tiempo de aprendizaje: El hecho de que con sólo dos modelos de bomba (volumétrica y de jeringa) se puedan realizar todas las funciones necesarias en cualquier área del hospital permite un importantísimo ahorro en tiempo de formación del personal si lo comparamos con la necesidad de aprender el manejo de distintos modelos de bomba de diferentes fabricantes y con funciones diferentes.
  • Tiempo en cambio de bombas y fungibles: En lugar de conectar al paciente a una bomba de infusión distinta en cada área, las bombas arcomed Chroma pueden acompañar al paciente en su paso por diferentes áreas del hospital, reconfigurándose para operar con diferentes perfiles, según el área clínica, de una forma rápida y sencilla.
  • Tiempo en comprobación de la medicación correcta: El hecho de disponer de pantalla en color permite que las bombas arcomed Chroma puedan incorporar la codificación de fármacos por colores, recomendada en multitud de estudios y guías clínicas como una parte fundamental en la estrategia de reducción de errores de medicación. Cuando se selecciona un fármaco, la bomba muestra en la pantalla el código de color asignado a ese fármaco, que debe coincidir con la etiqueta del mismo.
  • Tiempo en programación e introducción de datos del paciente: Nuestras bombas pueden incorporar distintos protocolos TCI, algunos en exclusiva como el Cortínez-Sepúlveda para anestesia total intravenosa en pacientes obesos, lo que ahorra al anestesista la realización de multitud de cálculos. Además, cuando se utilizan varias bombas al mismo tiempo, la comunicación inalámbrica entre ellas ahorra tener que introducir los datos biométricos del paciente en cada una.
  • Tiempo en supervisión y gestión de alarmas: La posibilidad de utilizar IQ Messenger para recibir las alarmas y pre-alarmas que generan las bombas permite al personal de enfermería ahorrar desplazamientos y priorizar la atención.

Como líderes mundiales en tecnología de infusión intravenosa, en arcomed somos conscientes de que el factor tiempo es vital para mejorar la eficiencia hospitalaria, y hemos diseñado nuestras bombas para que sean rápidas, seguras, versátiles y muy sencillas de manejar.