Los errores de medicación suceden en cualquier entorno clínico, sea éste la atención primaria, la consulta de especialidades o la atención hospitalaria en todas sus áreas. Los eventos adversos debidos a la medicación suministrada al paciente suceden porque los profesionales de la salud son seres humanos y, como tales, pueden equivocarse.

Si hablamos de eventos adversos causados por la medicación, podemos clasificarlos en dos tipos: aquellos que no pueden prevenirse debido a reacciones adversas de diversos tipos (alergias o intolerancias no detectadas o efectos adversos propios de la naturaleza de los fármacos, que pueden ser de mayor o menor gravedad dependiendo del estado general del paciente y de muchos otros factores que escapan al control de los profesionales de la salud) y los que pueden ser prevenidos, a los que nos referimos habitualmente como errores de medicación.

Según un artículo publicado en Farmacia Hospitalaria por M.J. Otero, R. Martín et. al. los errores de medicación causan en España entre el 4 y el 5% de los ingresos hospitalarios, y llegan a causar acontecimientos adversos en el 1,4% de los pacientes hospitalizados.

No todos los errores de medicación tienen como consecuencia un daño para el paciente, bien porque la medicación no tiene potencial para causar daño aunque exista un error en la administración o bien porque son detectados después de la administración del fármaco y se toman las medidas necesarias para evitar que dicho daño se produzca o que éste llegue a ser grave. En cualquier caso, además del daño a los pacientes, los errores de medicación suponen un sobrecoste para el sistema de salud que puede y debe ser evitado en lo posible.

Tecnología al servicio de la prevención de errores de medicación

La tecnología juega un papel fundamental en la prevención de errores de medicación, especialmente en el entorno hospitalario. Aspectos como la prescripción electrónica de fármacos y el etiquetado con códigos de barras están ya presentes en la gran mayoría de los hospitales, pero se requiere un esfuerzo adicional para que la administración de fármacos sea totalmente segura dentro de los parámetros de lo posible.

Es importante que en toda la cadena de acontecimientos que suceden tras la prescripción de un fármaco por parte del médico se implanten pasos que ayuden a prevenir los errores de medicación. Dado que un número muy importante de pacientes ingresados en los hospitales reciben su medicación por vía intravenosa, la regla de las 5 “C” (5 “R” en inglés) siempre debe ser tenida en cuenta: La medicación correcta debe ser administrada al paciente correcto, en el momento correcto, en la dosis correcta y por la vía correcta.

El cumplimiento estricto de esta regla requiere de un extra de atención por parte del personal de enfermería, que como ser humano está sujeto al estrés, la sobrecarga de trabajo, el cansancio y otros muchos factores que pueden mermar su capacidad de atención. Aquí es donde la tecnología, específicamente en el caso de la administración de fármacos por vía intravenosa, juega un papel crucial.

Las bombas de infusión intravenosa de alta tecnología, como las bombas arcomed Chroma, están dotadas de los últimos avances en materia de seguridad en la administración de medicación, que configuran un sistema que denominamos DERS (Drug Error Reduction System).

La verificación de la medicación correcta se puede realizar a través del código de barras de la etiqueta, usando las bibliotecas de fármacos (lo que permite que el nombre del fármaco aparezca en la pantalla en color de alta visibilidad incorporada a nuestras bombas) y a través de la codificación de fármacos por colores, un sistema que cada vez adoptan más hospitales ya que permite una identificación visual rápida del tipo de fármaco que se va a utilizar según un código de colores definido por estándares internacionales. El hecho de que la pantalla de las bombas arcomed Chroma sea en color supone una ventaja única, ya que dicha codificación por colores también puede ser mostrada en la pantalla de la bomba de infusión.

Además, las bibliotecas de fármacos personalizadas incorporan dos tipos de límites en la dosificación: “soft limits” (pueden ser rebasados pero la bomba emite una alarma) y “hard limits” que no pueden ser rebasados, lo que previene errores a la hora de programar el flujo de infusión de acuerdo con la concentración del fármaco.

Todo esto unido a la conectividad direccional con el sistema PDMS (Patient Data Management System) del hospital, lo que permite no sólo contrastar las medicaciones con el historial del paciente sino el control a distancia de las bombas de infusión, suponen un plus añadido en seguridad que hacen de las bombas Chroma de arcomed una elección segura, tanto para el conjunto del hospital y sus profesionales como para los pacientes ingresados.