El paciente obeso siempre ha supuesto un desafío para todo el equipo clínico en quirófano, especialmente para el cirujano y el anestesista. Las especiales circunstancias del paciente obeso requieren de la adaptación de equipos y técnicas, desde las instalaciones físicas del propio quirófano a las técnicas quirúrgicas y anestésicas empleadas.

En la actualidad, la clasificación de la obesidad se realiza utilizando como referencia el IMC (Índice de Masa Corporal), que es el resultado de dividir el peso del paciente en kg entre el cuadrado de su altura en metros. Obtenemos así una medida en kg/m2. Los criterios de la OMS para clasificar los diferentes grados de obesidad son los siguientes:

Grado IMC kg/m2 Riesgo comorbilidades
Peso bajo <18,5 Bajo
Peso normal 18,5 – 24,9 Medio
Sobrepeso 25 – 29,9 Aumentado
Obesidad grado 1 30 – 34, 9 Moderado
Obesidad grado 2 35 – 39, 9 Severo
Obesidad grado 3 (mórbida) >40 Extremo

Además de las dificultades de manejo derivadas del peso y volumen corporal, el paciente obeso, según su grado, suele presentar comorbilidades (más graves cuanto mayor es el grado de obesidad) que deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar la operación. Por ejemplo, es común que este tipo de pacientes sufran hipertensión, diabetes mellitus, síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), dislipemia, arterioesclerosis, enfermedades cardiovasculares, disfunciones musculoesqueléticas… Todo esto puede llevar a un grado de inflamación crónica sistémica y estado protrombótico. Además de las valoraciones realizadas por el equipo de cirugía para la planificación de la operación, el anestesista en la consulta previa identifica y valora todos estos parámetros y decide si es preciso instaurar algún tratamiento preoperatorio (por ejemplo, algún antitrombótico para reducir el riesgo de formación de trombos durante la intervención), además de valorar las posibles dificultades de la vía aérea, complicación más frecuente en el paciente obeso.

El paciente obeso en cirugía: anestesia intravenosa

El propofol es uno de los fármacos más usados en inducción y mantenimiento de anestesia total intravenosa (TIVA) en paciente obeso, usualmente en combinación con otros fármacos. Si el equipo quirúrgico opta por usar TIVA una vez analizadas las características del paciente, el anestesista utilizará un modelo farmacocinético de infusión controlada por objetivo (TCI) para asegurar que la concentración tisular de propofol y otros fármacos usados en la anestesia es la correcta, algo que en el paciente obeso supone un desafío en sí mismo por sus especiales características.

De hecho, si utiliza alguno de los modelos clásicos TCI para propofol, el anestesista deberá realizar cálculos adicionales de ajuste en la dosificación, ya que en muchos casos no han sido diseñados para un paciente obeso. Para evitar esto, las bombas Chroma de arcomed ofrecen en exclusiva el modelo Cortínez-Sepúlveda para el uso de propofol en paciente obeso (hasta 250 kg) que ahorra tiempo en cálculos y ofrece unas concentraciones reales mucho más ajustadas a las predichas.

En arcomed trabajamos día a día para satisfacer las necesidades de los profesionales de la salud en materia de infusión intravenosa, incluso en los casos más complejos.