Mantener el grado de hidratación y equilibrio electrolítico en el paciente ingresado en un hospital es una cuestión clave, no sólo por la propia necesidad de que estos parámetros se mantengan estables, sino también para ayudar a la correcta difusión en el organismo de la medicación que se administra e incluso, en muchos casos, minimizar sus efectos secundarios.

En el caso de pacientes críticos en los que su estabilidad hemodinámica pueda estar amenazada, la instauración de la fluidoterapia intravenosa es una de las primeras medidas a tomar, dado que estos pacientes, sobre todo si han experimentado pérdidas importantes de líquidos, bien por vómitos, diarreas o pérdidas importantes de sangre, precisan de la reposición urgente de éstos para mantenerse con vida.

No obstante, la infusión continua de líquidos es una práctica común en pacientes ingresados en los hospitales, ya que situaciones como la fiebre o el trauma post-quirúrgico pueden “insensibilizar” al paciente sobre la necesidad de beber, incluso estando consciente y orientado, pudiendo llegar a causar deshidrataciones potencialmente peligrosas.

Mantener el equilibrio en los fluidos corporales requiere la monitorización de las pérdidas de líquidos (orina, drenajes, aspiraciones nasogástricas, etc) y el ajuste del flujo de infusión para la reposición adecuada de las mismas.

Además, ciertas enfermedades pueden ocasionar alteraciones en los electrolitos y el pH de la sangre, por lo que tanto el flujo de infusión de líquidos como la composición de los mismos deben adaptarse a estas condiciones.

La administración de medicación por vía intravenosa, dependiendo de las características de los medicamentos empleados, puede resultar agresiva para los vasos sanguíneos en los que se ha insertado la vía. La fluidoterapia ayuda a minimizar el impacto de la medicación sobre las células endoteliales que recubren la capa interna de dichos vasos, “lavando” la vía y minimizando el riesgo de aparición de complicaciones como la flebitis.

Fluidoterapia intravenosa con bombas de infusión

Las bombas de infusión juegan un rol importante en la fluidoterapia intravenosa, incluso si ésta se produce como un acto de rutina. En el caso de las bombas Chroma de arcomed, las posibilidades de programación, control y conectividad con el sistema PDMS del hospital permiten al personal clínico mantener una adecuada monitorización y ser notificado de cualquier alarma (por ejemplo, por oclusión) sin necesidad de estar físicamente presente en la habitación del paciente.

Además, las bombas Chroma están pensadas para agilizar los flujos de trabajo: Una pantalla táctil en color y de gran tamaño, navegación mediante iconos y el establecimiento de límites máximos y mínimos en los flujos de infusión, entre otras muchas características avanzadas, permiten al personal clínico realizar las tareas de programación y control de forma rápida, eficaz y segura.