La seguridad del paciente ingresado en un hospital es un aspecto clave para garantizar su confort, crear confianza en los profesionales que le atienden y asegurar que está recibiendo la mejor atención posible. Se trata de un principio fundamental de la atención sanitaria: el paciente está a nuestro cuidado y garantizar su seguridad en todo momento debe ser prioritario.

No obstante, los errores de medicación existen y tienen un impacto relevante. En 2017 la propia Organización Mundial de la Salud estableció como uno de los retos sanitarios principales de nuestro tiempo la reducción en un 50% de los errores de medicación en los próximos 5 años; se trata del Reto Mundial Para la Seguridad del Paciente .

Según la propia OMS, sólo en Estados Unidos una persona fallece cada día por errores evitables en la medicación, que además producen daños en 1,3 millones de personas cada año. Esto supone a nivel global un coste del 1% del gasto sanitario.

El personal sanitario es humano y por tanto puede equivocarse al solicitar, prescribir, dispensar, preparar o  administrar un medicamento equivocado, en una dosis equivocada o en un momento equivocado, lo que puede ocasionar un daño grave. Ahora bien, todos los errores de medicación pueden evitarse. Para ello, y para evitar el daño subsiguiente, es necesario poner en marcha sistemas y procedimientos para que el paciente correcto reciba la medicación correcta en la dosis correcta, por la vía correcta y en el momento correcto. Estos sistemas son los llamados DERS (Drug Error Reduction Systems) y son claves para garantizar la seguridad del paciente.

Tecnología al servicio de la seguridad del paciente

Además de establecer protocolos de actuación, la tecnología de infusión dispone de sistemas concebidos específicamente para garantizar la seguridad del paciente. Las bombas de infusión arcomed Chroma incorporan bibliotecas de fármacos (que cada hospital puede personalizar) que permiten definir dos tipos de límites en la dosificación:

  • Límites “blandos” (soft limits). Son límites que pueden ser traspasados, pero la bomba emitirá un aviso cuando se superen.
  • Límites “duros” (hard limits). Estos límites no pueden superarse, ya que se estaría traspasando el umbral de dosificación considerado peligroso para un determinado fármaco.

Las bombas arcomed Chroma han sido diseñadas para la seguridad. Su pantalla en color, de gran tamaño y alto contraste, muestra en cada momento el fármaco que se está infundiendo y todos los datos necesarios (tiempo, concentración, volumen/min, etc) para que el personal sanitario pueda verificar que la infusión se está realizando correctamente. Pueden conectarse al sistema PDMS (Patient Data Monitoring System) del hospital y comunicarse de forma bidireccional: emiten y reciben información y órdenes.

Además de todo esto, arcomed es pionera en el mercado en incorporar la codificación de fármacos por colores (gracias a su pantalla en color y su avanzado software) lo que permite identificar cada fármaco o familia de fármacos con una combinación de colores diferente previamente establecida, definida siguiendo es estándar internacional ISO 26825. En este caso, las jeringas o bolsas de infusión preparadas en la farmacia hospitalaria se etiquetan, además de con el nombre del fármaco, código de barras y precauciones o instrucciones de uso, con la combinación de color que corresponda a dicho fármaco. Al seleccionarlo en la biblioteca de fármacos de la bomba arcomed Chroma, ésta mostrará en la pantalla ese mismo código de colores, con lo que con un simple vistazo se puede comprobar si ha habido algún error y no comenzar la infusión de un fármaco erróneo.

En arcomed estamos firmemente comprometidos con la seguridad del paciente y trabajamos para incorporar a nuestras bombas todas las innovaciones tecnológicas que ayuden a que el proceso de infusión sea 100% fiable.