La infusión intravenosa de antibióticos, siendo una terapia habitual en los hospitales, ha ido in crescendo en los últimos años, paralelamente al incremento de la resistencia bacteriana a muchos de los antibióticos comunes que se administran por vía oral. En estos casos la terapia de infusión intravenosa de antibióticos es la última línea de defensa contra este tipo de bacterias, que ya constituyen uno de los mayores retos para la salud pública en el siglo XXI.

La elección del antibiótico a utilizar depende de muchos factores relacionados con el estado de salud del propio paciente, la compatibilidad con otros tratamientos concomitantes y la sensibilidad del germen patógeno a ese antibiótico específico.

La realización de un cultivo (sea éste de sangre, orina, exudados o algún otro tipo de fluido o muestra en la que el patógeno esté presente) es la forma ideal de identificar con claridad con qué germen estamos tratando y a qué antibióticos es más sensible, ya que habitualmente se realiza un antibiograma junto con el cultivo.

Sin embargo, el estado de salud del paciente no permite en muchas ocasiones esperar a los resultados de dicho cultivo, por lo que se opta por la instauración de un tratamiento empírico con un antibiótico de amplio espectro, tratamiento que puede ser confirmado o corregido según el patógeno que se identifique en el cultivo y la sensibilidad resultante del antibiograma.

Es importante identificar las posibles alergias o intolerancias del paciente antes de iniciar una infusión intravenosa de antibióticos, ya que podrían presentarse reacciones anafilácticas.

¿Infusión intermitente o infusión continua?

Existe una amplia discusión científica sobre las ventajas e inconvenientes de la infusión continua de antibióticos frente a la infusión más común, que es la administración mediante bolos (en general varias veces al día, aunque depende del tipo de antibiótico).  Una revisión Cochrane de diferentes estudios clínicos publicada en 2013 no halló diferencias significativas entre los resultados de ambos tipos de infusión. No obstante, se siguen realizando estudios al respecto, buscando aumentar el nivel de eficacia de los antibióticos disponibles frente a las infecciones sin comprometer el perfil de seguridad de los mismos.

Factores a tener en cuenta en la infusión intravenosa de antibióticos

La farmacocinética del agente antibiótico elegido condiciona la dosis y el tiempo de infusión del mismo. En todos los casos se busca alcanzar la Concentración Mínima Inhibitoria (MIC, por sus siglas en inglés) que le permita actuar con la máxima eficacia.

En este sentido, los antibióticos pueden clasificarse en dos categorías:

  • Tiempo-dependientes (aquellos en los que se busca que el antibiótico esté el mayor tiempo posible por encima de la MIC). En este grupo se encuadran, por ejemplo, los beta-lactámicos y los glucopéptidos. Para que sean eficaces, su concentración sérica debe estar por encima de la MIC el 40-50% del intervalo entre dosis, si se trata de infusión intermitente. En caso de infusión continua, se establece una dosis de carga antes de iniciar la infusión para alcanzar de inmediato la dosis terapéutica.
  • Concentración-dependientes. En estos casos se prioriza que la concentración máxima (Cmax) esté muy por encima de la MIC (generalmente 10 veces), sin ser tan dependientes del tiempo. En este grupo se encuadran, por ejemplo, los aminoglucósidos y las fluoroquinolonas.

La farmacocinética se ve también muy influida por el estado de salud del paciente (por ejemplo, su capacidad de eliminación del fármaco por vía renal), por lo que la decisión sobre la dosis a infundir debe tener en cuenta estos factores.

Además, existen otras consideraciones relativas a cada tipo de antibiótico:

  • Tiempo de estabilidad: Una vez disuelto, cada tipo de antibiótico tiene un tiempo de estabilidad determinado, lo que condiciona el tiempo de infusión.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Combinaciones de antibióticos: En infecciones graves o producidas por gérmenes altamente resistentes pueden utilizarse varios antibióticos en combinación. Es importante saber si pueden administrarse al mismo tiempo o por separado, así como las interacciones entre ellos.
  • Dilución: No todos los antibióticos pueden utilizar el mismo diluyente, por lo que debe prestarse atención a este punto.
  • Efectos en el lugar de inserción del catéter: Algunos antibióticos, como el ciprofloxacino, pueden ocasionar flebitis en el punto de inserción del catéter, por lo que éste debe ser cuidadosamente monitorizado y se debe valorar su cambio si se presentan estos síntomas.

Las bombas de infusión de la serie Chroma de arcomed permiten la incorporación de bibliotecas personalizadas de fármacos según las necesidades de cada hospital, lo que facilita enormemente el manejo y la infusión intravenosa de antibióticos, tanto a los profesionales médicos como de enfermería.