La terapia de infusión intravenosa es una práctica generalizada a la hora de la administración de medicación a pacientes hospitalizados. Existen diferentes tipos de vías intravenosas que tienen usos clínicos diferentes. Aunque básicamente entre vías intravenosas periféricas (el catéter o cánula se inserta en una vena de una de las extremidades, generalmente en la mano o el antebrazo) y vías intravenosas centrales (la punta del catéter está situada en la vena cava superior delante de la aurícula derecha del corazón), veremos que dentro de cada categoría existen diferentes tipos de vías intravenosas. La elección de una u otra se toma en función de diferentes factores:

  • El tipo de fármaco que se vaya a administrar. Existen fármacos que pueden resultar irritantes o vesicantes y llegar a dañar las paredes de la vena por la que se administran, especialmente si ésta es de pequeño calibre.Del mismo modo, a veces es necesario administrar múltiples fármacos al mismo tiempo, lo que supone volúmenes de infusión mayores.
  • La duración del tratamiento. Un catéter insertado en una vía venosa periférica no puede mantenerse por periodos muy prolongados de tiempo.
  • La edad y el estado de salud del paciente. Las vías intravenosas periféricas pueden ser complejas de utilizar en pacientes de edad avanzada o con patologías vasculares. Del mismo modo, en recién nacidos y bebés las venas periféricas pueden no tener el calibre suficiente para administrar correctamente la medicación necesaria.
  • La comodidad del paciente. En casos de tratamientos prolongados en el tiempo (como la quimioterapia) en los que hay que realizar múltiples punciones, el paciente puede preferir llevar una vía central durante un cierto tiempo. Cuando se trata de vías periféricas, hay que procurar, en la medida de lo posible, facilitar la movilidad del paciente y asegurar su confort.

Vías intravenosas periféricas.

Son las más extensamente utilizadas en las áreas de Urgencias, sala de partos, y plantas de hospitalización. También son las más sencillas, ya que basta con la mera inserción de un catéter tipo cánula para comenzar la infusión de forma rápida. No obstante, deben tenerse en cuenta los factores ya mencionados a la hora de decidirse por utilizar estas vías. Generalmente la cánula se inserta en el dorso de la mano, antebrazo o fosa antecubital, pero en determinados casos (bebés, personas con algún tipo de problema en las extremidades superiores, etc) puede optarse por las venas del pie.

Las vías intravenosas periféricas poseen el inconveniente de su duración limitada, lo que obliga a cambiar el punto de inserción cada cierto tiempo, dependiendo del criterio del personal clínico. Además, las venas periféricas tienen un calibre menor, lo que limita el volumen de medicación que puede ser administrada.

Vías intravenosas centrales.

Las vías intravenosas centrales se insertan en venas de calibre mucho mayor, lo que permite la infusión de volúmenes mayores al tiempo que se reduce el riesgo de extravasación. Además, su durabilidad es mucho mayor. Se usan ampliamente en UCI y para tratamientos oncológicos, precisamente por estos motivos.

Existen varios tipos de vías intravenosas centrales, con utilidades distintas:

  • Vías venosas centrales con catéter simple, insertado directamente en una vena de calibre grueso (generalmente yugular o subclavia).
  • Reservorios intravenosos, también conocidos como “port” o “port-a-cath” (vías venosas centrales permanentes o semipermanentes): En este caso, se inserta bajo la piel del pecho del paciente un reservorio con un septum de silicona, a través del cual y mediante una aguja de tipo “non coring” se inyecta la medicación. La gran ventaja de este tipo de catéteres es que está totalmente implantado dentro del paciente, evitando así entre otras las complicaciones derivadas del punto de inserción en la piel.
  • PICCs: Vías venosas centrales de inserción periférica, usando un catéter largo que llega hasta una vena de calibre grueso. Habitualmente se utilizan rayos X para confirmar que la punta del catéter está en el punto adecuado. Este tipo de catéteres pueden ser implantados mediante una técnica de enfermería, lo que evita al paciente tener que someterse a un acto quirúrgico, y permite a los equipos de enfermería debidamente formados gestionar de forma autónoma los procesos de colocación de este tipo de vías centrales. Pueden ser de una o más luces.
  • Midlines: Similares a los PICCs pero de colocación más sencilla y menor longitud. En sentido estricto no pueden considerarse vías centrales dado que la punta del catéter no está ubicada en una vena central sino periférica, pero dada su mayor longitud en comparación con una vía periférica, y el mayor flujo sanguíneo existente en el lugar donde el fármaco entra en contacto con la sangre, permite infundir fármacos que en ningún caso no deberían pasarse por una cánula.

Las vías centrales de punción yugular o los PICCs son frecuentemente utilizadas en UCI, dado que frecuentemente se infunden de forma simultánea fármacos concomitantes, lo que requiere una vena de mayor calibre, tanto para poder infundir el volumen adecuado como para minimizar riesgos de extravasación.

Los reservorios se suelen utilizar en pacientes que deben ser tratados durante periodos de tiempo prolongados o que requieren de un tratamiento que se repite con frecuencia. Son ampliamente utilizados en paciente oncológicos, ya que evitan tener que realizar punciones frecuentes, además de en otro tipo de pacientes con patologías crónicas que requieren de la administración de medicación intravenosa recurrente.