La atención en la Unidad de Cuidados Intensivos es una de los servicios médicos de mayor relevancia dentro de un hospital, tanto por la gravedad de los pacientes ingresados en ella como por las necesidades intensivas (valga la redundancia) en cuidados y personal que éstos requieren. Se trata, por tanto, de un área clave a la hora de evaluar la calidad asistencial que un hospital ofrece.

Estas unidades, en las que los pacientes están continuamente monitorizados por un equipo de personal especialmente entrenado para hacer frente a situaciones críticas, han evolucionado mucho con el paso del tiempo, siendo en la actualidad una de las áreas del hospital donde el grado de presencia de la tecnología es más alto. Es frecuente, sobre todo en hospitales de referencia, que la UCI esté subdividida en unidades especializadas: pediatría, neonatología, cardiología (también llamadas “unidades coronarias”), psiquiatría, cuidados postoperatorios… En hospitales pequeños y medianos es más frecuente encontrar una UCI polivalente, a la que pueden sumarse algunas de las áreas mencionadas si la demanda lo justifica (por ejemplo, UCI general + Unidad Coronaria).

Las UCIs requieren de una gran cantidad de recursos, tanto humanos como técnicos, para garantizar que el paciente en estado grave o crítico está adecuadamente monitorizado y estabilizado, por lo que cuentan con los equipos y materiales necesarios para hacer frente a cualquier necesidad urgente (carro de paradas, desfibrilador, medicación específica ‘in situ’, etc).

Los tres aspectos básicos del trabajo en UCI son:

    • La monitorización, para lo que el paciente está conectado (según la patología que presente) a monitores cardíacos, pulsioxímetro, etc..

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    • El soporte vital (mediante el uso de respiradores artificiales, oxigenoterapia, infusión continua de fluidos, marcapasos, etc.)..

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    • La vertiente terapéutica, en la que se administra el tratamiento necesario a cada paciente, en muchos casos mediante el uso de bombas de infusión intravenosa..

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Las bombas de infusión, un elemento clave en la UCI

Si hubiera que escoger un área del hospital donde la última tecnología en bombas de infusión arcomed puede demostrar al máximo su potencial, ésa es sin duda la UCI.

El estrés al que el personal clínico se ve sometido, el estado crítico de los pacientes y la necesidad de monitorización constante hacen que las posibilidades que ofrecen las bombas Chroma de arcomed supongan una ventaja real para el hospital.

La posibilidad de comunicación inalámbrica entre bombas posibilitando la infusión contínua e ininterrumpida de fármacos inotrópicos en modo relevos (también conocida como Piggy-bag), la conectividad con el sistema PDMS que permite la monitorización centralizada de todas las bombas de la UCI, su facilidad de manejo gracias a su gran pantalla táctil en color y la navegación mediante iconos, así como el inicio rápido de la infusión, hacen que el uso de las bombas Chroma de arcomed suponga un importante ahorro de tiempo en una unidad donde cada segundo es muy valioso.

Otro aspecto importante es la prevención de los errores en la medicación, que en pacientes ingresados en UCI debe ser aún más necesaria. En este sentido, las librerías de fármacos personalizables, que impiden la administración de dosis fuera de los rangos previamente establecidos, así como la codificación de fármacos por colores de acuerdo con los estándares internacionales, aportan un plus de tranquilidad tanto al personal clínico como a los propios pacientes.