La imagen por resonancia magnética, también conocida como IRM o RMN, es un procedimiento diagnóstico no invasivo que permite tomar imágenes del interior del cuerpo de un paciente con un alto grado de definición. A diferencia de la tomografía axial computerizada (TAC), en la resonancia magnética no se utilizan radiaciones ionizantes, sino que aprovecha una cualidad de los núcleos de los átomos de alinear su momento magnético en presencia de un campo magnético potente, y de “resonar” cuando ese campo magnético varía, emitiendo señales de radiofrecuencia que pueden ser detectadas. Estas señales son procesadas por un sistema informático y convertidas en imágenes del interior del cuerpo.

Los sistemas de resonancia magnética están dotados de grandes electroimanes superconductores que funcionan a intensidades de entre 0,5 y 7 teslas (T). Para hacernos una idea, la intensidad del campo magnético terrestre en la superficie del planeta oscila entre 25 y 65 µT (1 µT= 10-6 T). Es decir, se utilizan campos magnéticos realmente potentes.

Equipos de infusión intravenosa durante una resonancia magnética

Cualquier persona que se haya sometido a una resonancia magnética sabe que el personal que la realiza es extremadamente cuidadoso a la hora de retirar todos los objetos metálicos del cuerpo del paciente, ya que serían inmediatamente atraídos por las paredes del electroimán al ponerse en marcha. Este es el motivo por el que las personas con marcapasos implantados o alguna prótesis metálica en su cuerpo no pueden someterse a este tipo de pruebas.

Las señales electromagnéticas que emiten los átomos del cuerpo durante el proceso son extremadamente débiles, por lo que precisan de antenas y amplificadores para poder ser detectadas y procesadas.

Cuando se utiliza cualquier dispositivo electrónico o electromecánico en las proximidades de un equipo de resonancia magnética, dicho dispositivo también emite señales electromagnéticas que pueden ser captadas por dichas antenas y dar lugar a imágenes erróneas (lo que se conoce como “artefactos”).

Del mismo modo, la gran intensidad de los campos magnéticos utilizados puede afectar a cualquier dispositivo electrónico cercano, como los dispositivos de infusión, dando lugar a mal funcionamiento o incluso la detención de los mismos.

Sin embargo, existen situaciones en las que la persona sometida a una resonancia magnética necesita seguir recibiendo algún tipo de fármaco durante la realización de la prueba.

En arcomed hemos desarrollado nuestro sistema UniQue MRI Shield, un escudo que permite seguir utilizando bombas de infusión durante las resonancias magnéticas sin que éstas sea vean afectadas por el funcionamiento del aparato de IRM y viceversa. Esto minimiza el riesgo de que se produzcan artefactos de imagen al tiempo que garantiza el buen funcionamiento de las bombas.

Este escudo incorpora una base de conexión para dos o cuatro bombas, además de permitir el control y la visualización a distancia de los parámetros de la bomba, gracias al cristal que incorpora su puerta frontal y a que las bombas arcomed Chroma están dotadas de una gran pantalla en color de alto contraste.

En arcomed hacemos de la innovación nuestra bandera. UniQue MRI Shield es un ejemplo de nuestra colaboración con los equipos clínicos para dar respuesta a sus necesidades. Bienvenidos al mundo de arcomed.