La anestesia general en operaciones quirúrgicas es uno de los aspectos más delicados del trabajo del anestesista. Él es quien debe decidir en cada caso qué metodología y fármacos emplear y realizar una serie de cálculos de acuerdo con los fármacos que decida utilizar así como los parámetros biomédicos del paciente para desarrollar un modelo que garantice la seguridad del mismo.

La técnica TIVA (Total Intravenous Anaesthesia) se basa en el uso exclusivo de fármacos de administración intravenosa para conseguir una anestesia total, sin utilizar anestesia inhalatoria.

Es una técnica relativamente novedosa respecto al uso tradicional de la anestesia mediante gases o una combinación inhalatoria/intravenosa para la administración de los mismos.

¿Qué mejoras aporta la técnica TCI respecto de la anestesia tradicional?

Hasta no hace mucho, la anestesia total intravenosa no era muy popular debido a la complejidad de los cálculos para la elaboración de un modelo adecuado a cada paciente y la farmacocinética de los fármacos utilizados, restringiéndose  su uso a los casos en los que las características del paciente hacían imposible la administración de anestesia inhalatoria.

Sin embargo, el uso de propofol y otros fármacos intravenosos de vida más corta, junto con los avances tecnológicos en las bombas de infusión con la introducción del TCI (Target-Controlled Infusion, o Infusión Controlada por Objetivo) que permite programar las bombas de acuerdo con modelos preestablecidos según los parámetros biomédicos del paciente, han hecho que la utilización de TCI en quirófanos sea cada vez más extendida.

Sus ventajas principales respecto a la anestesia tradicional pueden resumirse en las siguientes:

  • Reducción de las náuseas y vómitos postoperatorios.
  • Menor contaminación atmosférica en quirófano.
  • Recuperación más rápida y cómoda para el paciente.
  • Mayor estabilidad hemodinámica.
  • Preservación de la vasoconstricción pulmonar hipóxica.
  • Reducción de la presión intracerebral.
  • Menor toxicidad orgánica.

Otra ventaja fundamental del uso de bombas preparadas para TCI es la reducción en los errores de medicación, algo en lo que arcomed ha trabajado intensamente para ofrecer un producto que garantice la máxima seguridad, tanto al paciente como al anestesista.

En arcomed, como líderes en el diseño y fabricación de bombas de infusión, ofrecemos a nuestros clientes bombas de infusión preparadas tanto para TIVA como para TCI, que incluyen de un lado los algoritmos de infusión más utilizados (algoritmos de concentración en sitio efecto o plasmático, Marsh 4.0, Marsh 1.6, Schnider y Minto), como algoritmos exclusivos (Cortinez-Sepúlveda para  pacientes obesos, o Dyck para Dexmedetomidina), funciones avanzadas como la práctica función de espera o concentración decremental, el control IMC para pacientes con sobrepeso (que siempre suponen un desafío para el anestesista)  o la transmisión de datos del paciente entre bombas de manera inalámbrica y automática.

Todo ello sumado a una gran pantalla táctil a color desde la que se controlan de forma sencilla todos los parámetros de infusión, nos permiten ofrecer un producto que coloca al área quirúrgica del hospital a la vanguardia de la tecnología de infusión, con la máxima garantía de calidad que distingue a los productos arcomed hechos en Suiza.